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¿Te imaginas que tu próximo viaje a Australia no fuera solo para ver canguros... sino para cuidar de ellos?
Desde santuarios de animales hasta proyectos de conservación en plena naturaleza, existen voluntariados que te ofrecen una inmersión total en el entorno australiano. Es una de esas experiencias que, además de ser una aventura, te aportan algo mucho más profundo.
Aquí te contamos cómo transformar tu estancia en Australia en algo inolvidable y cómo puedes colaborar de forma real en la protección de su fauna local.
Australia es famosa en todo el mundo por su fauna, y si hay un animal que todos tenemos en mente, ese es el canguro. Pero más allá de la típica foto de postal, hay una realidad que no siempre se ve: muchos de estos animales terminan heridos o se quedan huérfanos, y necesitan cuidados constantes en centros de rehabilitación.
Aquí es donde el voluntariado marca la diferencia.
Gracias a plataformas como Workaway, viajeros de cualquier rincón del mundo pueden vivir esta experiencia de forma inmersiva dedicando unas horas de ayuda al día. El funcionamiento es muy sencillo: colaboras en un proyecto local y, a cambio, recibes alojamiento y comida mientras descubres la cultura australiana.
Lo mejor de todo es que algunos de estos proyectos te permiten participar directamente en el cuidado de los canguros.
Una de las experiencias que más te van a marcar es unirte a un santuario especializado en recuperar animales salvajes. Un buen ejemplo es este proyecto cerca de Trentham, en el estado de Victoria, donde vives el día a día de su rehabilitación en plena naturaleza.
En este santuario, los voluntarios se integran totalmente en el día a día del centro cuidando de las crías de canguro (a las que allí llaman joeys). Entre las tareas más habituales están:
Dar el biberón a los canguros más pequeños.
Mantener limpios sus recintos y zonas de descanso.
Preparar la comida para los animales.
Echar una mano con el mantenimiento del refugio.
El objetivo es muy claro: conseguir que estos animales, ya sean heridos o huérfanos, crezcan sanos y fuertes para que puedan volver a vivir en libertad. Es una oportunidad única para ver desde dentro cómo funciona un centro de rescate y aprender un montón sobre la fauna australiana.
¿Lo mejor de todo? ¡No es nada raro cruzarte con algún canguro andando por casa o descansando tranquilamente en el salón!
Otra experiencia increíble es este santuario de animales situado en la zona rural de Moorine Rock, en Australia Occidental.
Con una extensión de casi 900 hectáreas, este refugio cuida de un montón de animales autóctonos, desde canguros y emúes hasta aves y reptiles. Como voluntario, te involucras en el día a día del centro con tareas como:
Alimentar a los canguros y al resto de animales del santuario.
Limpiar los recintos.
Mantener las instalaciones.
Echar una mano en proyectos específicos, como la construcción de vallados.
A cambio de unas cinco horas de ayuda al día (cinco días a la semana), tienes el alojamiento y la comida cubiertos. Es la oportunidad perfecta para vivir una inmersión total, conocer cómo es la vida en una pequeña comunidad rural australiana y, por supuesto, estar en contacto directo con su fauna.
Antes de lanzarte a la aventura, hay un par de cosas que tienes que tener claras:
Revisa bien el tema del visado: Lo más habitual es que necesites la Working Holiday Visa o un visado de turista, dependiendo de cuánto tiempo vayas a estar.
Planea una estancia mínima: La mayoría de estos centros suelen pedir un compromiso de, al menos, una o dos semanas para que te dé tiempo a aprender la dinámica.
Mentalízate para el trabajo físico: Vas a estar al aire libre y te vas a cansar, así que prepárate para moverte y mancharte un poco.
Elige un proyecto ético: Asegúrate de que sea un centro serio que de verdad respete el bienestar de los animales.
En realidad, para la mayoría de estos voluntariados solo necesitas tres cosas: ganas, curiosidad y un interés real por cuidar la naturaleza.
Si tú también sueñas con convivir a diario con estos animales tan increíbles, toma nota de nuestras recomendaciones:
No pagues nunca por una experiencia así: El voluntariado se basa en el intercambio. Tú regalas tu tiempo y esfuerzo a cambio de que ellos te cubran el alojamiento y la comida.
Investiga bien a fondo: Antes de ir, asegúrate de que sea una organización seria y que el bienestar de los animales sea su prioridad absoluta.
¿Dónde encontrar las mejores opciones? En plataformas como Workaway hay muchísimas, y no pierdas de vista el grupo de Facebook "Australia Backpackers 2025-2026"; es una auténtica mina de oro para encontrar recomendaciones reales.
Ve con la mente abierta: Por mucha experiencia que tengas, cada refugio es un mundo y siempre hay algo nuevo que aprender.
En definitiva, es una aventura de las que te dejan huella en el corazón... ¡y también en la mochila! ¿Te animas a dar el salto? 🦘🌏
¿De verdad se puede cuidar canguros en Australia?
¡Claro que sí! Hay muchos refugios y santuarios de animales que buscan voluntarios para echar una mano con la alimentación, la limpieza de los recintos o el cuidado de las crías de canguro.
¿Hace falta tener alguna formación o habilidad especial?
En la mayoría de los casos, no. Lo que más valoran es que tengas ganas, seas una persona responsable y, sobre todo, que te encanten los animales.
¿Cuántas horas se suelen dedicar al día?
Lo normal es ayudar unas 4 o 5 horas al día. A cambio, el centro te ofrece el alojamiento y las comidas, por lo que el resto del tiempo lo tienes libre para explorar la zona.
¿Se puede hacer este voluntariado durante un viaje en ruta por el país?
Sí, de hecho es súper común. Muchos viajeros que recorren Australia en furgoneta o coche van haciendo paradas en diferentes proyectos para vivir una experiencia más auténtica y conocer gente local.
¿Cuál es la mejor época para ir?
Los refugios suelen necesitar ayuda durante todo el año, pero si quieres ver más movimiento, la primavera y el verano australianos son las épocas con más nacimientos y, por tanto, cuando más trabajo suele haber.