
Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia de navegación, ofrecer contenidos personalizados y analizar nuestro tráfico. Al hacer clic en ""Aceptar todo"" aceptas esto y consientes que compartamos esta información con terceros y que tus datos puedan ser procesados en Estados Unidos. Si deseas más información, lea nuestra .
Puedes ajustar tus preferencias en cualquier momento. Si te niegas, sólo utilizaremos las cookies esenciales y, lamentablemente, no recibirás ningún contenido personalizado.

¿Es posible medir la alegría? Un reciente estudio internacional asegura que sí, y sitúa a la capital hispalense en la cima del bienestar europeo y la novena del mundo. Te contamos por qué Sevilla no solo es un destino turístico, sino un referente mundial de calidad de vida y felicidad ciudadana.
No es solo el calor de su gente o el color especial que mencionaba la canción. Sevilla ha sido nombrada oficialmente la ciudad más feliz de Europa y la novena en el ranking mundial. Pero, ¿qué significa esto realmente? En un mundo que corre demasiado rápido, Sevilla ha logrado algo que parece casi revolucionario: que sus propios vecinos valoren su día a día por encima de cualquier otra gran capital europea.
Este título viene del Happy City Index 2025, elaborado por el Institute of Quality of Life. A diferencia de otros rankings que solo miran el PIB o los rascacielos, este estudio se basa en lo que realmente importa para quienes viven allí.
Para decidir que Sevilla es la campeona de la felicidad en Europa, se han analizado cinco pilares fundamentales:
Gobernanza: Cómo de fácil y eficiente es la vida ciudadana.
Economía: No solo riqueza, sino acceso a servicios.
Medio ambiente: La gestión de sus espacios verdes y su clima.
Movilidad: La facilidad para moverse (Sevilla es una de las ciudades más llanas y aptas para la bici de España).
Servicios públicos: Educación y salud.
Pero el factor determinante ha sido el bienestar emocional: la capacidad de la ciudad para fomentar las relaciones sociales y el disfrute del tiempo libre.
Si los que viven allí son los más felices, por algo será. Visitar Sevilla ahora no es solo ir a ver monumentos, es contagiarse de un estilo de vida. La ciudad ha sabido modernizarse (con una red de carriles bici envidiable y zonas peatonales renovadas) sin perder ese aroma a azahar y tradición que la hace única. Además, es una ciudad que se puede pasear casi por completo, lo que reduce el estrés del viajero.
La Catedral y la Giralda: Es imposible no asombrarse ante el templo gótico más grande del mundo. Subir a la Giralda te da la perspectiva necesaria para entender el trazado histórico de la ciudad.
El Real Alcázar: Un palacio donde parece que el tiempo se detuvo. Sus jardines son el refugio perfecto para perderte, pasear y echar el día desconectando.
Plaza de España: Probablemente uno de los monumentos más espectaculares de la ciudad. Una plaza que te deja sin palabras en medio del Parque de María Luisa, un ricón de naturaleza, frescura y desconexión en medio de la ciudad.
Si vas a Sevilla a dieta, vas a sufrir. La comida es de las cosas que más se disfruta de esta ciudad. Aquí no se come, se "tapea". Los esenciales son...
Montaitos: Un montadito de pringá (las carnes del cocido que es gloria bendita) y el piripi (lomo, bacon, tomate, alioli...)
Espinacas con garbanzos: Un clásico que nunca falla.
Adobo: Pescado frito con un toque de vinagre y especias que es puro sabor a Sevilla.
Pavía: pescado (generalmente bacalao) rebozado y frito, famoso como "soldaditos de Pavía".
Precios: Sevilla sigue siendo una ciudad asequible comparada con Madrid o Barcelona. Puedes comer bien (caña y tapa) por unos 4-6€ en muchos sitios emblemáticos.
A la hora de elegir restaurante para comer, evita los menús con fotos de paellas y parecidos. No suelen tener comida típica. Es mejor hacer research y buscar sitios a los que van los locales. Te dejamos algunos bares clásicos de Sevilla, con buen ambiente y comida típica:
Para comer: Bodeguita Antonio Romero, Casa Ricardo, Bodega Dos de Mayo, el Riconcillo, Taberna Zurbarán, Bodeguita San José.
Para tomar una cerveza y unas tapas: El Tremendo o las Columnas
Para tomar una copa en un ambiente muy sevillano y ambientado en Semana Santa: El Iscariote
Evita el verano extremo: Si quieres ser feliz, no vengas en julio o agosto a las 4 de la tarde. La primavera y el otoño son los momentos mágicos y mucho más agradables para visitar la ciudad.
Muévete en bici o en transporte público: La ciudad es plana y tiene un sistema de alquiler público (Sevici) que funciona genial.
Cruza a Triana: No te quedes solo en el centro. Cruza el puente y vive el ambiente de la calle Betis y sus mercados.
Si acabas animándote a visitarla, aquí te dejo nuestras mejores ofertas de hoteles.