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España está llena de pueblos bonitos, eso es indudable. Pero no todos transmiten lo mismo: algunos impresionan por su paisaje, otros por su arquitectura y otros simplemente por la calma que te dejan al pasear por ellos.
Este magazine no es un listado interminable. Es una selección de pueblos bonitos que puedes visitar. Algunos discretos y poco conocidos, otros, como Ronda o Albarracín, son clásicos que siguen impresionando a quien los visita.
A veces miramos lejos en busca de experiencias nuevas, acumulamos sellos en el pasaporte y soñamos con destinos exóticos, pero pasamos por alto las joyas que tenemos mucho más cerca. No es una crítica a viajar fuera (nosotros somos los primeros en apuntarnos a un gran viaje), sino una invitación a valorar lo propio con la misma ilusión.
No hace falta esperar a las vacaciones de verano ni cruzar medio mundo para cambiar el asfalto por calles empedradas, cascadas escondidas o plazas que guardan siglos de historia. Te proponemos nueve pueblos con encanto para redescubrir nuestro país: Agulo, Alquézar, Ronda, Albarracín, Valderde de los Arroyos, Genalguacil y Pampaneira.
Es uno de los pueblos más pintorescos de La Gomera. Conocido como “el bombón de la isla”, destaca por sus casas tradicionales bien conservadas, sus calles tranquilas y su impresionante ubicación frente al océano, con vistas al Teide en días despejados.
Qué visitar: El Mirador de Abrante (con su suelo de cristal sobre el abismo) y la Iglesia de San Marcos, una joya blanca con cúpulas que parecen de otro mundo.
Tips: Intenta ir un día despejado para ver Tenerife al fondo, majora mucho la experiencia.
Comida típica: No te vayas sin probar el almogrote (crema de queso picante) y el potaje de berros.
Precios: El acceso al mirador es gratuito, aunque el restaurante allí arriba tiene precios algo más altos por las vistas.
Si buscas desconexión total y una estética canaria impecable, Agulo es tu lugar.
Es uno de los pueblos medievales más impresionantes del Pirineo aragonés. Situado sobre un cañón del río Vero, destaca por su colegiata fortificada que domina el paisaje y por sus calles empedradas que conservan intacta la atmósfera histórica. Rodeado de naturaleza y pasarelas sobre el río, combina patrimonio, vistas espectaculares y planes activos en un entorno realmente especial.
Qué visitar: La Colegiata de Santa María la Mayor y, por supuesto, la ruta de las Pasarelas del Vero.
Curiosidad: Su nombre viene del árabe al-qasr (el castillo).
Actividades: Barranquismo en la Sierra de Guara o senderismo suave por las pasarelas.
Comida típica: Los Dobladillos de Alquézar (un dulce de canela y almendras) y el vino con D.O. Somontano.
Precios: La entrada a las pasarelas cuesta unos 5€.
Si te gusta la mezcla de historia y naturaleza activa, es una parada obligatoria en el Pirineo.
Pocas imágenes son tan icónicas como su Puente Nuevo sobre el Tajo. Es una de las ciudades más espectaculares de Andalucía, situada sobre un profundo desfiladero conocido como el Tajo. Con una mezcla de herencia árabe, plazas señoriales y tradición vinícola, Ronda es difícil de olvidar.
Monumentos: el Puente Nuevo, la Plaza de Toros (una de las más antiguas), los Baños Árabes y la Casa del Rey Moro.
Tips: Baja por los senderos que llevan al fondo del Tajo para ver el puente desde abajo, las fotos son muy bonitas.
Comida típica: Rabo de toro y las yemas de Ronda.
Precios: Ronda es más turística. Un almuerzo en el centro puede subir un poco de precio respecto al resto de pueblos, aunque hay tabernas en los barrios menos céntricos por menos.
Aunque haya más gente que en otros pueblos de esta lista, es visita obligatoria.
Ha sido elegido varias veces como el pueblo más bonito de España y es uno de los conjuntos medievales mejor conservados. Sus casas de tonos rojizos, encaramadas sobre la roca, sus murallas que serpentean por la montaña y sus calles estrechas y empedradas crean una atmósfera muy bonita.
Qué visitar: El casco antiguo, la Casa de la Julianeta (la casa más inclinada y curiosa) y la Catedral.
Curiosidad: El color rojizo de sus fachadas se debe al yeso rojo de la zona.
Comida típica: Ternasco de Aragón y quesos locales de oveja.
Es un museo vivo. Si solo pudieras elegir uno de esta lista, Albarracín sería un candidato muy fuerte.
Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura negra en España. Sus casas de pizarra oscura, perfectamente integradas en la Sierra Norte, crean una estampa sobria y auténtica que cambia según la luz y la estación. Pequeño, tranquilo y rodeado de naturaleza, es un buen lugar para desconectar, pasear sin prisas y descubrir la cercana cascada de Despeñalagua en un entorno de montaña casi intacto.
Actividades: La ruta a las Chorreras de Despeñalagua, unas cascadas impresionantes a pocos kilómetros.
Cosas típicas: Su Plaza Mayor, que es una de las más bonitas y auténticas de la región.
Tips: En invierno el frío es intenso, ve bien preparado o visitalo en verano.
Si buscas paz absoluta y un paisaje diferente, te encantará. Es sencillez pura.
Es un pequeño pueblo blanco del Valle del Genal que ha convertido el arte en su seña de identidad. Conocido como el “pueblo museo”, sus calles empinadas y encaladas están salpicadas de esculturas y obras contemporáneas integradas en el paisaje, creando un contraste muy atractivo entre tradición y creatividad. Rodeado de montañas y naturaleza, ofrece tranquilidad, aire puro y una experiencia cultural inesperada en el interior de Málaga.
¿Por qué visitarlo? Cada dos años, artistas de todo el mundo acuden a los "Encuentros de Arte" y dejan sus obras expuestas en las calles permanentemente.
Qué visitar: Es difícil de responder porque todo el pueblo es un museo. Esculturas en las esquinas, murales en las paredes y el Museo de Arte Contemporáneo.
Merece mucho la pena, especialmente para los amantes del arte moderno que huyen de los museos convencionales.
Situado en la Alpujarra granadina, es famoso por sus casas blancas con tejados planos, calles empedradas y acequias que recorren el casco antiguo. Situado en la ladera de Sierra Nevada, ofrece vistas espectaculares y un ambiente tranquilo que invita a pasear sin prisa.
¿Por qué visitarlo? Por su arquitectura bereber de casas blancas y terraos planos. Sus calles tienen "terraos" y canales de agua por el medio.
Cosas típicas: Las jarapas (alfombras de colores) que decoran las calles y la Fuente de San Antonio (dicen que si bebes, encuentras pareja).
Actividades: Senderismo por el Barranco del Poqueira.
Comida típica: El plato alpujarreño (patatas pobres, huevo, jamón, lomo y morcilla). No apto para estómagos sensibles...
1. ¿Cuál es la mejor época para visitarlos? Evidentemente depende del pueblo, aunque por norma general, primavera y otoño son ideales. En verano, los pueblos de Andalucía y Teruel pueden ser muy calurosos, mientras que en invierno Valverde de los Arroyos o Albarracín suelen estar nevados.
2. ¿Necesito coche para todos? Para la mayoría sí. Son pueblos rurales donde el transporte público es limitado o muy lento. En el caso de Agulo, necesitarás coche de alquiler una vez estés en La Gomera.
3. ¿Están preparados para niños? Sí, especialmente Alquézar por las pasarelas y Genalguacil por el arte callejero. Eso sí, prepárate para empujar carritos por calles empedradas.