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¿Cansado de las mismas escapadas de siempre? Si buscas un destino que combine paisajes montañosos, una gastronomía diferente pero de la que no se sale con hambre y una historia que se siente en cada esquina (sin que te cueste un ojo de la cara), Georgia es tu sitio. En esta guía te contamos por qué este rincón del Cáucaso debería estar en tu lista de próximos viajes.
A menudo, Georgia queda en un limbo geográfico y mental. ¿Es Europa? ¿Es Asia? Políticamente se siente europea, pero su alma es puramente caucásica. Merece la pena porque es uno de los pocos destinos que aún no ha sido "devorado" por el turismo de masas. Es auténtico: aquí las señoras siguen haciendo pan en hornos de barro y la hospitalidad no es una estrategia de marketing, es una ley no escrita.
¿Por qué ahora? Por lo que mencionábamos antes: todavía no ha sido devorada por las masas de turistas. Es poco conocido y esa es parte de su encanto. Además, es un destino increíblemente seguro, contando con bajos índices de criminalidad y una clasificación de seguridad alta por parte de autoridades internacionales. Y, por último pero no menos importante, es un destino amable con el bolsillo.
Georgia es pequeña, pero intensa. Aquí tienes las tres ciudades que sí o sí debes visitar:
Tiflis (Tbilisi):
La capital es un caos encantador. Empieza perdiéndote por el casco antiguo: balcones de madera torcidos y patios escondidos. Súbete a Narikala para entender la ciudad desde arriba y, cuando el cuerpo pida pausa, sumérgete en los baños de azufre de Abanotubani: calor, vapor y piel renovada garantizada. El contraste llega cruzando el Puente de la Paz hacia una Tiflis más futurista, con edificios de cristal y galerías contemporáneas. Y de noche… sorpresa: clubs de techno en antiguas fábricas y sótanos que no desentonarían en Berlín. Tiflis no intenta gustar; te conquista.
Este pueblo es la base para una de las imágenes más icónicas del Cáucaso: la iglesia de Gergeti, solitaria sobre una colina, con el monte Kazbek al fondo. Puedes subir caminando (ruta sencilla pero con desnivel) o en 4x4 si prefieres guardar energías. Arriba, silencio, viento y una sensación de pequeñez que engancha. Si te quedas más tiempo, hay senderos, valles y glaciares para explorar.
A apenas 20 minutos de Tiflis, Mtskheta es el corazón espiritual del país. Fue la antigua capital y hoy es Patrimonio de la Humanidad. La catedral de Svetitskhoveli impresiona por su historia y solemnidad. También merece la pena visitar el monasterio de Jvari. Es pequeña, tranquila y perfecta para una excursión de medio día: pasear, empaparte de historia y cerrar con un café o un vino local antes de volver a Tiflis.
Si vas a Georgia a dieta, vas a sufrir. La comida es de las cosas más importantes:
Khachapuri: Es un pan relleno de queso. La versión Adjaruli tiene forma de barco y lleva un huevo crudo y mantequilla en medio que bates con el pan. Queso, pan, mantequilla... Es imposible que salga mal.
Khinkali: Los famosos "dumplings" georgianos. El truco es morder, beber el caldo de dentro y luego comer el resto. ¡Nunca te comas el nudo de masa de arriba! Se deja en el plato para contar cuántos has sido capaz de zamparte.
Sección vino: Georgia presume de ser la cuna del vino (tienen restos de hace 8.000 años). Lo hacen en tinajas enterradas llamadas Qvevri. Es distinto a todo lo que hayas probado y una experiencia única.
Alfabeto propio: El georgiano tiene su propio alfabeto (Mkhedruli). Es precioso, parece un dibujo de rizos, pero no entenderás ni "hola". Por suerte, casi todo está señalizado también en inglés.
Agua de Borjomi: Es un agua mineral volcánica famosísima. Sabe muy salada (sabe a "salud", dicen ellos). O la amas o la odias.
El brindis (Supra): Si te invitan a una comida tradicional, el "Tamada" (líder de la mesa) hará brindis poéticos y largos. Prepárate para beber.
Georgia cambia radicalmente de cara según la estación del año, así es importante valorar la situación del país y las actividades que puedes hacer tanto en verano como en invierno. Así, podrás decidir cuando prefieres programar el viaje.
Si eres de los que disfruta del frío, Georgia en invierno tiene un aire mágico, casi de cuento de los hermanos Grimm. Las actividades que puedes hacer en invierno son:
Esquí de altura a precios de risa: Olvídate de los precios de los Alpes. Estaciones como Gudauri (para los más pros y amantes del freeride) o Bakuriani (más familiar) ofrecen pistas increíbles con nieve polvo de gran calidad. El forfait es sorprendentemente barato.
Baños de azufre en Tiflis: No hay nada como estar a 0°C en las calles del barrio de Abanotubani y meterse en una piscina privada de agua termal a 38°C en un edificio histórico de ladrillo. Es el plan reparador por excelencia.
Tiflis iluminada: Durante diciembre y enero (recuerda que ellos celebran la Navidad ortodoxa el 7 de enero), la capital se llena de luces y mercadillos. Es el momento ideal para probar el Gozinaki, un dulce típico de estas fechas hecho con nueces y miel.
En verano, el país se abre por completo. Es la época perfecta para los que no pueden estarse quietos y buscan aire puro.
Senderismo en Svaneti: Es la joya de la corona. Mestia y Ushguli (uno de los pueblos habitados más altos de Europa) se llenan de vida. Puedes caminar entre glaciares y torres medievales de piedra que parecen sacadas de Juego de Tronos. Es una experiencia que te cambia la perspectiva.
Rafting y cañones: Cerca de Kutaisi puedes visitar el Cañón de Martvili. En verano, dar un paseo en bote por sus aguas turquesas rodeado de musgo y cascadas es como meterse en la película de Avatar.
Playa y fiesta: Si echas de menos el mar, Batumi es el destino. Es una ciudad curiosa: rascacielos futuristas, un paseo marítimo kilométrico y mucha fiesta nocturna. No esperes playas de arena fina (son de piedras), pero el ambiente veraniego es único.
Georgia sigue siendo muy económica para los estándares españoles.
Comida: Puedes cenar de lujo por 10-15€. Si buscas un menú rápido de calle, te sale por menos de 5€.
Alojamiento: Hay guest houses monísimas por 25-30€ la noche, y hoteles de gama media-alta por 50-70€.
Transporte: Las marshrutkas (minibuses compartidos) son la forma más barata de moverse, apenas un par de euros para trayectos largos.
No te voy a engañar: está en la otra punta del continente. No hay muchos vuelos directos (a veces aparecen algunos desde Madrid o Barcelona con suerte), por lo que lo normal es hacer escala en Estambul o Varsovia.
Tiempo total: Entre escalas y vuelo, cuenta con unas 7 u 8 horas.
Consejo: Si vuelas con Wizz Air a Kutaisi (la segunda ciudad del país), suele salir tirado de precio.
Depende de lo que busques.
Si buscas lujo estandarizado y todo perfectamente organizado para el turista, quizás mejor ve a otro sitio. Pero si buscas aventura, paisajes salvajes y gente que te ofrece su casa sin conocerte, Georgia te va a volar la cabeza. Es el viaje perfecto para quien busca "algo diferente" sin irse al otro lado del mundo y sin gastar muchísimo.
¿Hace falta visado? No para ciudadanos españoles. Puedes entrar con el DNI (aunque mejor lleva el Pasaporte) y quedarte hasta un año.
¿Es un país seguro? Muchísimo. Los índices de criminalidad son más bajos que en muchas capitales europeas. El mayor peligro es que te atropellen cruzando la calle (conducen un poco a lo loco).
¿Qué idioma hablan allí? ¿Me entenderé con el inglés? El idioma oficial es el georgiano, que no se parece a nada que hayas oído antes. Los jóvenes en Tiflis y zonas turísticas hablan un inglés bastante decente, pero la gente mayor suele hablar solo georgiano o ruso. No te preocupes: los georgianos son expertos en el "lenguaje de gestos" y harán lo imposible por ayudarte.
¿Cómo se paga? ¿Necesito llevar efectivo? La moneda es el Lari (GEL). En las ciudades puedes pagar con tarjeta en casi todas partes (incluso en puestos pequeños de comida), pero si vas a las montañas o a pueblos remotos, el efectivo es necesario.
¿Cómo me muevo por allí? Principalmente en "Marshrutkas", furgonetas blancas que conectan todo el país. No tienen horarios fijos de salida: suelen salir cuando se llenan. Son una experiencia en sí misma: baratas, un poco caóticas y con conductores que se creen pilotos de Fórmula 1. Si quieres algo más tranquilo, siempre puedes alquilar un coche o usar apps como Bolt (el Uber de allí) que funciona de maravilla en las ciudades.
¿Necesito seguro de viaje? Aunque el país es seguro, siempre es recomendable viajar con seguro médico, ya que la Tarjeta Sanitaria Europea no tiene validez aquí. Además, si vas a hacer actividades de aventura como esquí o senderismo en el Cáucaso, asegúrate de que tu póliza cubra rescates en montaña.
¿Qué tal es el internet? Muy bueno y barato. Te recomiendo comprar una tarjeta SIM local nada más llegar al aeropuerto (Magti es la compañía que mejor cobertura tiene en las montañas). Por unos 10-15€ tienes datos prácticamente ilimitados para todo el viaje.