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Italia se queda sin uno de sus rincones más románticos. El emblemático "Arco de los Enamorados" ha desaparecido tras ser derribado por el fuerte temporal del Adriático, precisamente en pleno día de San Valentín.
Durante siglos, las parejas se besaban bajo su arco con la promesa de un amor eterno. Hoy, el mismo mar que lo moldeó ha terminado por reclamarlo, dejando sobre la mesa una preocupación urgente: el avance de la erosión costera, la violencia de los nuevos temporales y la fragilidad de los monumentos naturales en todo el sur de Europa.
Si alguna vez has buscado fotos de la costa de Puglia, es casi seguro que te hayas topado con él.
El Arco de los Enamorados, esculpido en la roca pálida de los Farallones de Sant'Andrea, enmarcaba el Adriático como si fuera una ventana natural. Durante generaciones, fue el escenario de pedidas de mano y aniversarios; existía la firme creencia de que un beso bajo su arco era el sello de un amor para toda la vida.
Sin embargo, este 14 de febrero de 2026, tras días de lluvias intensas y un fuerte temporal que golpeó la costa adriática con olas violentas, la estructura no aguantó más. Por la mañana, lo que durante siglos había sido el símbolo de este litoral no era más que un montón de escombros bajo el agua. Las autoridades locales han calificado la pérdida como desgarradora, aunque, dada la fragilidad de la piedra, admiten que era algo inevitable.
Este arco no fue obra de la ingeniería humana, sino del tiempo. Durante siglos, el viento, la sal y las olas, fueron esculpiendo los acantilados del sur de Italia hasta crear esa silueta hueca que se convirtió en el gran símbolo del romance en la región de Apulia.
Es la ironía de la geología: las mismas fuerzas que le dieron forma han acabado por destruirlo.
Según los expertos y las autoridades regionales, una combinación de oleaje inusualmente violento y lluvias persistentes terminó por fracturar una estructura que ya estaba debilitada. El arco ya venía sufriendo por temporales anteriores, pero esta última tormenta fue el punto de ruptura.
Lo ocurrido no es un hecho aislado. En el sur de Italia, la erosión costera gana terreno año tras año. El aumento de la temperatura del mar y la frecuencia de estos fenómenos extremos están incrementando la energía de las olas en las costas vulnerables, remodelando acantilados, playas y formaciones rocosas marinas. Lo que la naturaleza tardó siglos en construir puede desaparecer en cuestión de horas. Por eso, tras este derrumbe, las voces locales reclaman con más fuerza que nunca estrategias urgentes para proteger las costas y frenar la erosión a largo plazo.
Salento, es una de las zonas costeras más queridas y visitadas de Italia, el "Arco de los Enamorados" no era solo un accidente geográfico. Se había convertido en un auténtico hito cultural, una pieza clave de la identidad local y del turismo en la región.
Todo el ecosistema de la zona —hoteles, restaurantes y guías turísticos— giraba en torno a su silueta. Las redes sociales dispararon su fama y era el escenario soñado para fotógrafos de bodas que buscaban la luz del amanecer bajo su arco. Su caída es un recordatorio de que los paisajes que creemos eternos, en realidad, no son permanentes.
No es el primer icono que perdemos así; ya ocurrió en 2017 con la famosa Ventana Azul de Malta, también engullida por el mar tras un fuerte temporal. Al final, estas formaciones son dinámicas por naturaleza: lo que a ojos humanos parece atemporal, para la geología es solo algo pasajero.
Lugares como el Arco de los Enamorados nos transmiten una falsa sensación de permanencia porque son los pilares de nuestros recuerdos de viaje. Damos por hecho que seguirán allí cuando decidamos volver, pero esa certeza es cada vez menos cierta.
Sin ir más lejos, a principios de este mismo mes, la icónica playa de arena negra de Reynisfjara, en Islandia, fue prácticamente engullida por el océano. Tras semanas de vientos, el mar arrastró toneladas de arena, dejando bajo el agua gran parte de la extensa orilla volcánica por la que solían caminar los turistas. Las autoridades ya han advertido que este cambio en la costa, sumado a las ya peligrosas "olas traicioneras" de Reynisfjara, ha multiplicado el riesgo para cualquiera que se acerque a la zona.
Quienes viajan a destinos de costa pueden marcar la diferencia apoyando iniciativas de conservación y resiliencia. Una forma directa de hacerlo es eligiendo alojamientos y operadores que inviertan realmente en una gestión costera sostenible. Además, gestos tan sencillos como respetar las zonas de acceso restringido, alejarse de los bordes de acantilados erosionados y respaldar los proyectos locales de protección son hoy más cruciales de lo que imaginamos.
Hay maravillas naturales que se están desvaneciendo mucho más rápido de lo que esperábamos. Visitarlas con responsabilidad implica algo más que admirarlas: significa reconocer tanto su belleza como su extrema vulnerabilidad.
¿Dónde se encontraba exactamente el Arco de los Enamorados?
Estaba situado en los Faraglioni di Sant'Andrea, un rincón del litoral de Salento, en la región de Apulia (el "tacón" de Italia).
¿Cuándo se produjo el derrumbe?
El arco se derrumbó el 14 de febrero de 2026, coincidiendo con el día de San Valentín, tras encadenar varios días de lluvias torrenciales y un fuerte temporal en el mar Adriático.
¿Qué provocó su caída?
No fue un solo factor, sino una combinación: un oleaje cada vez más violento, las lluvias constantes y una erosión costera imparable que terminó por minar la estructura de la roca hasta que no pudo más.
¿Es cierto que la erosión está empeorando en el sur de Italia?
Lamentablemente, sí. Muchas zonas del sur del país están sufriendo un avance de la erosión mucho más rápido de lo habitual. Esto se debe a tormentas cada vez más agresivas y al aumento de la temperatura del mar, factores que alteran por completo la estabilidad de nuestras costas.
¿Todavía se puede visitar la zona?
Es probable que las condiciones de acceso cambien ahora que el arco ha desaparecido y la zona podría ser inestable. Si tienes pensado ir, lo mejor es consultar los avisos de las autoridades locales antes de acercarte a los Farallones de Sant'Andrea.