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El sol brilla, el mar está espectacular, pero este verano en España, Italia y Grecia, mucho ojo con dónde pisáis: las estafas en la playa se han vuelto más difíciles de detectar, entre códigos QR falsos y carteles fantasma. No estamos hablando del típico robo de la toalla, sino de trucos digitales y psicológicos pensados especialmente para turistas despistados. Os llevamos directos a los tres destinos más populares del verano, con las señales que debéis reconocer antes de que sea demasiado tarde.
La ley italiana es clara: el acceso al mar es libre y puedes cruzar una playa privada para llegar a la orilla. Sin embargo, en Liguria o en Capri suele pasar que los encargados de los clubs de playa te hacen creer que hay que pagar para entrar, o que las zonas libres están 'completas'. Otro truco muy común en Sicilia y en la Costa Amalfitana tiene que ver con el pescado fresco: el precio que ves anunciado (por ejemplo, 6 €) en realidad es por cada 100 gramos, y está escrito en letra pequeña. El camarero te trae el pescado, tú dices que sí sin comprobar el peso, y al final la cuenta sube muchísimo más de lo que te esperabas.
La palabra clave es "orilla": esa franja de la costa por la que, por ley, SIEMPRE se puede pasar. Y con el pescado, pregunta siempre cuánto pesa antes de decir que sí.
El gobierno griego ha lanzado la app oficial MyCoast para denunciar los abusos con las tumbonas en la playa, y es completamente gratuita. Sin embargo, han aparecido aplicaciones clonadas que te piden dinero por 'reservar' sitio en una playa pública. Por otro lado, en Miconos y Santorini, la tumbona 'gratis con consumición' esconde un menú sin precios, por lo que la cuenta se dispara al final del día. Y en Milos o Zante, mucho ojo con los pequeños barcos que prometen dejarte en una playa a la que solo se puede acceder por mar: a menudo la vuelta no está incluida, y si pierdes la hora acordada, te tocará pagar una tarifa mucho más alta por el viaje de regreso.
Descárgate solo la app oficial del gobierno greco, nunca una de pago. Y antes de subirte a un barco para ir a una playa aislada, pregunta siempre el horario y el precio de la vuelta; a ser posible, por escrito.
En la Costa Brava y en las Baleares circulan carteles 'oficiales' que avisan de playas cerradas por desprendimientos o medusas; están escritos solo en inglés y no llevan ningún sello del ayuntamiento. Su único objetivo es espantar a la gente de calas que en realidad están abiertas. Lo mismo ocurre con los códigos QR de los chiringuitos: algunos los tapan con pegatinas falsas que te redirigen a páginas clonadas donde te piden los datos bancarios para 'confirmar el pedido'. Otro clásico son los vendedores ambulantes de mojitos, que esconden las botellas bajo la arena o en las alcantarillas y te dicen el precio (que suele ser de 15 €) solo cuando ya te han servido el vaso.
Si el cartel no está en español o catalán y no tiene el sello del ayuntamiento, ignóralo. Y antes de escanear un código QR, comprueba que no sea una pegatina pegada encima de la original.
La inmensa mayoría de las personas que trabajan en estas zonas lo hacen de forma honesta, así que nada de alarmismos: solo hace falta un poco más de cuidado para disfrutar del mar sin sorpresas. ¡Buen viaje, piratas!